Gracias por esperarme.
Intentaré no volver a abandonaros tanto tiempo pero esta vez lo necesitaba. A veces el cuerpo te pide hacer un parón para volver a empezar con más fuerzas.
No tenía pensado hacer galletas de San Valentín pero mi amiga Mile me pidió un pack para regalárselas a su marido y me animé.
Me parece una idea original para sorprender a nuestra pareja.
Para hacer la glasa he utilizado un pequeño truquillo. Primero la preparé como siempre, con clara de huevo pasteurizada y azúcar glas. Cuando estaba lista y separada para hacer los distintos colores eché un poco de cacao puro en la glasa roja y una buena cucharada en la glasa negra. De este modo consigo colores más oscuros y me ahorro un poco de colorante, además la glasa toma un ligero sabor a cacao.
Una vez secas solo faltaba empaquetar pero como esta vez la cosa va de parejas las embolsé de dos en dos y así nos aseguramos que las disfrutaremos en pareja.
Y para terminar, una cajita de cartón decorada y envío listo para llevar a correos.